China se convirtió en el primer consumidor de vino mundial en 2017, relegando a Estados Unidos al segundo puesto del ranking, pero en 2018 volvieron a intercambiar los puestos. 

Por Glòria Vallès

¿Quién consume qué tipo de vino y por qué? Nuestra misión en Winestyle Group es comprender las motivaciones de compra de vinos a nivel mundial y ayudar a las marcas a acercar sus vinos a los consumidores, aprovechando entre otros nuevas ocasiones de consumo. Por ello, tratamos de comprender los cambios de tendencias – que se ven muy influenciadas por el crecimiento de la demanda de bebidas sin alcohol y de cocktelería -, y China es uno de los focos de atención.

El mercado del vino en China puede ser confuso por distintos aspectos. Si bien en 2017 adelantó a Estados Unidos como principal comprador mundial de vino según explica claramente el estudio PANORAMA ACTUAL Y PERSPECTIVAS DEL SECTOR VITIVINÍCOLA de EAE Business School, en 2018 retrocedió un 6’6 % respecto al año anterior y se consolidó un consumo de 18 mill. hL según datos de la Organización Internacional del Vino (OIV).

Otros factores impactan en la venta de vinos en China, como podemos leer en varios artículos de The Drinks Business de 2018 y 2019 : casos de falsificaciones como el que llevó a Burdeos a ganar una demanda histórica sobre falsificaciones en Julio de 2018 ;  retrasos en aduanas notificados por parte de bodegas australianas o la guerra entre China y USA que derivó en un aumento de impuestos de importación en los vinos americanos al país; o las nuevas normativas e inversiones en e-commerce, siendo Alibaba su principal protagonista, con una inversión de 290 millones de dólares.

Se espera que para 2020 China se consolide como segundo mercado mundial de vino si bien el consumo de licores es mucho más importante (whisky, brandies y vodka supondrán $24 Billones en 2021). Entre otras medidas, el país ha decidido lanzar su propio sistema de puntuaciones de vinos (de 0 a 10, a diferencia de los clásicos puntajes de 1 a 100) y que podría tener gran impacto en los próximos años.

Ciertamente las tendencias cambian cada año, y en mercados grandes como lo son China o Estados Unidos, un pequeño porcentaje puede convertirse en un incremento o descenso de venta de muchas botellas de vino. ¿Para qué nos sirven estos datos entonces? Para saber dónde estamos, pero no a dónde vamos.

Es decir, los estudios dan una información global y a veces nos podemos perder en los titulares, pero con ellos debemos empezar a pensar una estrategia que se nutrirá de otros factores, como las características de la empresa, sus productos y marcas internacionales. Quizás para bodegas pequeñas y medianas resulta más interesante saber que los cinco primeros países importadores de vino en el mundo son Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Francia y China, y representan más de la mitad de las importaciones totales.

Por lo tanto, si bien China puede ser un mercado atractivo para las grandes bodegas que necesitan ampliar cuota de mercado y volumen constantemente, quizás para las pequeñas, Alemania o Estados Unidos siguen siendo más asequibles.

Si una bodega dispone de un presupuesto limitado para marketing y ventas, los países europeos son la mejor opción para vender, así como los distintos estados en Estados Unidos. Tratar de vender en China podría resultar costoso y muy frustrante si no se disponen de los contactos necesarios.

Para las grandes bodegas, la historia es otra. Estas disponen de buenos departamentos de marketing para analizar estas tendencias no solamente en China sino también en otros países asiáticos.